La Plata bajo el agua
La ciudad después de la guerra
María y Carlos viven en 8 y 519 del barrio de Ringuelet desde hace diez años, entre mates y emoción relataron su experiencia del día en que la ciudad quedó bajo el agua.
La ciudad después de la guerra
María y Carlos viven en 8 y 519 del barrio de Ringuelet desde hace diez años, entre mates y emoción relataron su experiencia del día en que la ciudad quedó bajo el agua.
- ¿Cuándo notaron que la situación podría ser más complicada de lo
habitual?
Al principio no nos dimos cuenta de lo que pasaba. Generalmente cuando se
larga a llover se inunda 9 y 519, y los vecinos ponen una especie de barrera,
para que los autos no circulen por la calle, porque pueden quedar tapados por
el agua. Cuando vimos que la lluvia no paraba supimos que nos podíamos inundar
como nunca antes. Nos dimos cuenta que nos estábamos inundando porque del baño
comenzó a brotar agua. La lluvia había parado hacía una hora y el agua subía.
Nos empezamos a desesperar
- ¿Qué hicieron?
Carlos, mis dos hijos y yo, con lo puesto y rezando, salimos de nuestro
hogar. Mi mamá vive delante de mi casa, fuimos a buscarla y cuando llegamos el
agua llegaba a la altura de su cama. Como estaba recién operada con mi marido
la llevamos a lo de un vecino que tiene una casa de dos pisos.
- ¿Pensaron que la situación podía empeorar?
Nos dimos cuenta que venía una catástrofe, era impresionante. Pasamos la
madrugada sentados en una silla arriba de la mesa con una vecina, esperando que
baje el agua. Escuchábamos los gritos de otros vecinos pidiendo ayuda. Sabíamos
que lo peor estaba por venir. El problema no es perder una heladera o una cama,
es perder todo.
- ¿Cómo fue la mañana siguiente?
A las 6 de la mañana, con el agua a la cintura, mi marido fue a nuestra
casa a ver si los perros estaban vivos. La casa estaba irreconocible. Había
cosas florando, perdimos todo. Muchos años de trabajo terminaron tirados a la
basura. Hoy todavía me pasa que mi hijo más chico me pide que le lea un cuento
y dice “Ya sé, se los llevó el agua”. La inundación nos marcó a todos. Más
tarde, cerca de las 11 de la mañana, Carlos y yo nos miramos: el agua no había
bajado.
- ¿Sabían que la ciudad estaba bajo el agua?
Pensamos que se había inundado Ringuelet porque el arroyo El Gato había
desbordado. No éramos conscientes de lo que había sucedido. A través del boca
en boca, nos enteramos que no éramos los únicos afectados. También supimos que
uno de nuestros vecinos había muerto. Era la ciudad después de una
guerra.
- ¿La gente se solidarizó con ustedes?
Nos ayudamos entre los vecinos sin ponernos la camiseta de ningún equipo.
También tuvimos ayuda de nuestros amigos y de gente desconocida que se acercaba
al barrio para ayudar. Era como un trueque. Vos dabas una frazada y te lo
cambiaban por lavandina, así con todo. Unos vecinos que pasaron a
preguntarnos si necesitábamos algo nos dieron un colchón que estaba mojado. Lo
aceptamos y pusimos a secar al sol. En ese momento caímos en la cuenta de que
nuestra cama se la había llevado la corriente. Fue angustiante. Dos días
después llegó Gendarmería al barrio y nos dio una gran mano. Entraban a las
casas y preguntaban qué necesitábamos. Nos brindaron apoyo psicológico muy importante
para poder afrontar la situación.
A un año de la inundación cada vez que llueve María y Carlos miran el patio
de su casa e imaginan lo peor. Piensan que no están preparados para otra
desgracia.
Integrantes: Alexis Igal, Pedro Ripamonti,
Camilo Alessandro, Manuela Giovannetti, Luis Ramírez
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