jueves, 13 de marzo de 2014

La Plata bajo el agua

La ciudad después de la guerra


María y Carlos viven en 8 y 519 del barrio de Ringuelet desde hace diez años, entre mates y emoción relataron su experiencia del día en que la ciudad quedó bajo el agua.
 - ¿Cuándo notaron que la situación podría ser más complicada de lo habitual?
Al principio no nos dimos cuenta de lo que pasaba. Generalmente cuando se larga a llover se inunda 9 y 519, y los vecinos ponen una especie de barrera, para que los autos no circulen por la calle, porque pueden quedar tapados por el agua. Cuando vimos que la lluvia no paraba supimos que nos podíamos inundar como nunca antes. Nos dimos cuenta que nos estábamos inundando porque del baño comenzó a brotar agua. La lluvia había parado hacía una hora y el agua subía.  Nos empezamos a desesperar
- ¿Qué hicieron?
Carlos, mis dos hijos y yo, con lo puesto y rezando, salimos de nuestro hogar. Mi mamá vive delante de mi casa, fuimos a buscarla y cuando llegamos el agua llegaba a la altura de su cama. Como estaba recién operada con mi marido la llevamos a lo de un vecino que tiene una casa de dos pisos. 
- ¿Pensaron que la situación podía empeorar?
Nos dimos cuenta que venía una catástrofe, era impresionante. Pasamos la madrugada sentados en una silla arriba de la mesa con una vecina, esperando que baje el agua. Escuchábamos los gritos de otros vecinos pidiendo ayuda. Sabíamos que lo peor estaba por venir. El problema no es perder una heladera o una cama, es perder todo.  
- ¿Cómo fue la mañana siguiente?
A las 6 de la mañana, con el agua a la cintura, mi marido fue a nuestra casa a ver si los perros estaban vivos. La casa estaba irreconocible. Había cosas florando, perdimos todo. Muchos años de trabajo terminaron tirados a la basura. Hoy todavía me pasa que mi hijo más chico me pide que le lea un cuento y dice “Ya sé, se los llevó el agua”. La inundación nos marcó a todos. Más tarde, cerca de las 11 de la mañana, Carlos y yo nos miramos: el agua no había bajado. 
- ¿Sabían que la ciudad estaba bajo el agua?
Pensamos que se había inundado Ringuelet porque el arroyo El Gato había desbordado. No éramos conscientes de lo que había sucedido. A través del boca en boca, nos enteramos que no éramos los únicos afectados. También supimos que uno de nuestros vecinos había muerto. Era la ciudad después de una guerra. 
- ¿La gente se solidarizó con ustedes?
Nos ayudamos entre los vecinos sin ponernos la camiseta de ningún equipo. También tuvimos ayuda de nuestros amigos y de gente desconocida que se acercaba al barrio para ayudar. Era como un trueque. Vos dabas una frazada y te lo cambiaban por lavandina,  así con todo.  Unos vecinos que pasaron a preguntarnos si necesitábamos algo nos dieron un colchón que estaba mojado. Lo aceptamos y pusimos a secar al sol. En ese momento caímos en la cuenta de que nuestra cama se la había llevado la corriente. Fue angustiante. Dos días después llegó Gendarmería al barrio y nos dio una gran mano. Entraban a las casas y preguntaban qué necesitábamos. Nos brindaron apoyo psicológico muy importante para poder afrontar la situación.  
A un año de la inundación cada vez que llueve María y Carlos miran el patio de su casa e imaginan lo peor. Piensan que no están preparados para otra desgracia.

Integrantes: Alexis Igal, Pedro Ripamonti, Camilo Alessandro, Manuela Giovannetti, Luis Ramírez


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